Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

domingo, 23 de marzo de 2014

Loud Like Love Tour. Una gira después del ayer.

Tanto orgullo, que quisiera llorar. Tantas palabras calladas, que  siento sobre mi pecho esos Trenes, camiones y tractores que una vez en el pasto y contra un árbol decían que yo siempre te iba a gustar.
Todo lo que se, o lo que considero, son palabras jamás dichas frente a frente. Nunca nos blanqueamos nada, ni vos, ni él, ni yo, y eso es lo peor, saber que no me hago cargo, y hacerme la desentendida de mi propia situación. No puedo obligarte a ser claro si no nace de vos, ni puedo obligarlo a él a admitir todo si no puede tomar la decisión. Pero puedo enfrentarme a mi misma y ser yo quien se haga cargo de las palabras que no decimos. Puedo decírtelas, puedo decirle a él que no. Puedo pedírtelo, puedo por un rato ponerme del lado que nunca estuve, que nunca me gustó ocupar. Puedo hacerlo y ponerle fin a 1/3 de la situación que actualmente no me deja dormir en paz. Puedo porque es una cuestión de capacidad, de coraje, de valentía. Puedo.
Pero no lo hago. Me quedo lamentando haber perdido con vos el orgullo en cuotas, y no haber apostado nunca bien, haber dejado partes de orgullo regadas por mil fechas diciendo nimiedades, y nunca haberlo abandonado del todo pudiendo ganar o empezar de cero con los bolsillos vacíos pero sabiendo que lo intenté, que de una vez abandoné todo el orgullo y te pedí que...

Un espejo de mi, pero sin vodka (y mas consciente), me pregunta si aún me siento igual que en la entrada que cuento que esta vida me parece un recital (Ésta), si todavía siento que estoy ahí adentro. Le dije que no, pero no porque haya mejorado. Le dije que siento que estoy en un recital de la misma banda, pero una gira después, un CD después, 30 recitales alrededor del mundo después. Otro CD, otras canciones, más o menos metáforas, menos poesía. Canciones con la misma esencia, madurada. Otro recital de a misma banda, un cd después, El mismo cantante, mil vidas después. Ella compara su historia con partidos de futbol, porque es algo que le gusta. Yo disfruto del rock, del ruido, de las baterías, el cuero, esa violencia poética que genera el rock, y por eso mi vida quizás nunca deje de ser un concierto de rock. Sólo espero que no sea ESTE concierto por siempre.