Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

martes, 2 de septiembre de 2014

Fuego

Dicen que el fuego mata todo. Que las bacterias mueren al calor, que la madera no sobrevive un incendio. Dicen que el fuego mata todo, que tanto calor no es sólo insoportable para nosotros.
Creció escuchando eso, se formó bajo la premisa de que el fuego podía siempre salvarla. Pasó la adolescencia quemando cartas, sosteniendo fósforos encendidos hasta que la yema de sus dedos los soltaba por inercia, por no poder soportar tanto calor. Pasó años de su vida preguntándose cuánto más podía hacer por ella el fuego. Ya había quemado cartas, boletos, recuerdos, todo mientras la llama se reflejaba en sus ojos.
Usan fuego para calentar, usan fuego para bajar la graduación alcohólica de un trago. Usan el fuego de la chimenea en una película para darnos a entender que la noche romántica fue un éxito.
Usamos fuego para todo, cotidianamente, más o menos. Unos usan fuego para matar, otros para esterilizar y salvar vidas. Usamos fuego en el desayuno y en la cena. Usamos fuego para prender un cigarrillo, y usamos el cigarrillo para...
El fuego no tiene piedad, destruye todo a su paso, sin detenerse a mirar. Quizás por eso siempre me gustó, es peligroso, vibrante, demoledor, devastador. Me gusta porque me da miedo. Me gusta porque lo vi destruir todas las ramas con las que nació, y seguir adelante, alimentándose y creciendo, quemando la mano que le da de comer.
Me gusta el fuego porque es apasionado, porque el sexo si es frío no está bien. Me gusta el fuego porque me recuerda al Fénix, que renace de sus cenizas.
Me gusta el fuego porque lo uso para escapar.