Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

sábado, 12 de noviembre de 2011

Compláceme, no soy igual al resto de la gente ♫♪

Intente no soñar, no tener expectativas, incluso decidí apelar a mi clásica suerte, diciéndome a mi misma que el simple hecho de que yo estuviera ahí, en su territorio, significaba que el no iba a estar, pero aún así mantenía una especie de esperanza, si es que se me permite llamarlo de ese modo
Llegue temprano y no pude evitar buscarlo en cada cara que atravesaba la puerta, pero ninguno era el. Ninguno se parecía a vos, ni al chico de la tele. La vibración de la música jugaba con mis sentimientos haciéndome creer que eras vos buscándome, escribiéndome. Una y mil veces creí sentir que mi celular vibraba, pero nunca sucedió.
Así se me hicieron las 2, la 2:30, las 3. Y así fue que me resigne a no esperar ningún mensaje, a no recibir de tu parte una señal,  y ese fue el momento en que te vi entre la gente, viniendo hacia mi, simulando distracción. Se bien que no te sorprendiste, se que elegiste con cuidado el camino, pero me gustan esos detalles que imitan torpeza, me recuerdan a mi, a mi forma de actuar ante vos.
Semi reproches, que suenan lindos porque salen de vos, o tal vez sea porque es lo que quería escuchar, porque necesitaba saber que querías verme.
Formas raras de expresar las cosas, un golpe suave, una mordida; el mismo juego de siempre, el de hacer el tonto, aunque de mi parte es mas probable que sea el de hacerme la dura.
Te pierdo, te fuiste con promesa de volver, y tiempo después puedo verte observandome de lejos, acercarte sin llegar a mi y volverte a ir, y después de nuevo mis brazos rodean tu cuello.
Ay, si leyeras esto... ¿Que pensarías si leyeras lo que opino de vos, lo que me provocas?
Hora de partir. Te había vuelto a perder un rato antes, y ahora ahí estas, a unos pasos de mi, en el medio del camino. Hago mi mayor esfuerzo por mantenerme en mi posición, por no demostrar más de lo que es debido, más de lo que me conviene, entonces mis labios acarician sonoramente tu mejilla. Sin mas despedida que esa, estoy de nuevo con la cabeza en la almohada, relatando el rato en que te tuve hoy, dando testimonio del momento en que se repitió nuestra historia de los fines de semana...