Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

jueves, 25 de agosto de 2011

La noche en que recordé a mi primer hombre

Tenía (todavía tengo) en borradores una entrada sobre mi capacidad de idealizar,quise subirla pero terine hablando de Alejandro, así que borré el principio, y esto quedó:


Si tengo que hablar de Ale, no se si puedo decir que yo lo idealicé, porque en el fondo siempre fue mas una idea que una persona, siempre queriendo ser otro. Su sola presencia rodeada de misterios y dudas me evitaba el trabajo de crearle una imagen o atribuirle una personalidad. Aún en su mundo mitad real (mitad?), mitad ficticio él supo cumplir con muchas cosas que prometió. A él, tanto como a mí, las promesas le pesaban, por eso volvía a mi.
Incluso hoy sigue buscándome a veces, ahora que el amor eterno que una vez le juré sin que el lo supiera, ya no existe, y se lo debo a él, que me enseñó que el amor es eterno mientras dura, como dice Ismael Serrano, y quizás la eternidad de lo que sentía por él haya sido más corta de lo esperado porque con el tiempo fuí comprendiendo que jamas podría conocer a todas las personas que vivían en él, ni mucho menos conocer su verdadero Yo, él mismo me dijo "Vos y yo nos vamos a morir conociéndonos", y recién en este instante pude comprender que en realidad trataba de decirme que era yo quien siempre iba a estar conociéndolo, ya que jamás iba a saber en realidad quien era.

Él siempre quiso enseñarme, quiso que yo me quiera más, que dependa menos, que piense más y actúe menos por impulso, que aprenda a manejarme en la oscuridad (desde donde todo puede verse, según él), que demuestre menos lo que siento, lo que me pasa, lo que soy, lo que fui. Quiso enseñarme a ser de nuevo, a no ser yo, por mi propio bien; en cierto modo creo que él siempre supo que este mundo era demasiado para mí.
Nunca voy a olvidarme de Peter Pan, del cementerio, de las historias, del pasado; de la cantidad de veces que me dijo "Como podes ser así viviendo donde vivís, conviviendo con quienes convivís?", cuando me dijo que no entendía como podía ser tan "buena" rodeándome de lo que me rodeaba; pero en días como este, (como cualquier día normal) sé que él no es para mí más que mi primer hombre, que no siempre es lo mismo que un primer amor, sino mas bien un mentor de vida. Eso representa Alejandro para mí, alguien que vino a mi para que yo aprenda, para que aprenda  como ser o como no.