Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

jueves, 16 de junio de 2011

De ahora en mas viviré viajando ♪

...Y al subir al autobús casi vacío, podías verla, sentada al fondo, con la cabeza apoyada en el vidrio y la mirada perdida en algún punto infinito, probablemente algún rostro allí afuera, que en realidad no estaba, pero ella podía verlo, siempre puede, siempre lo encuentra corriendo entre la gente, como aquella vez que lo vio en ese escenario y creyó que sería la única vez, y que tenía suerte de haber ido a Lemon ese día.
Podías notar como su mente viajaba a más velocidad de la que ese autobús sería capaz de alcanzar jamás. Bastaba con observarla unos instantes, y la decepción colmaba todo, incluso tu cuerpo, el aire, y quizás hasta el universo recibiera un poco de ese luto que ella siempre llevaba consigo. Al verla notarías que era imposible adivinar cuales eran los pensamientos que hacían carreras en las autopistas de su mente, pero yo podía verlo todo.
Supe que pensaba en lo rápido que suceden las cosas y en como de un segundo a otro todo puede terminar. En como las personas usan máscaras para cubrir su rostro, y no por temor a que se vea su alma o se quiebre, algunos por el simple placer de no mostrar quienes son realmente, por diversión; otros por temor a si mismos, a entender que no son como desean ser, que no saben como convertirse en alguien mejor.
Piensa en como ella misma usó máscaras más de una vez; pero sus máscaras fueron hechas con papel, y se dañaron con facilidad, dejando siempre al descubierto su verdadero rostro, permitiendo con cada caída que este recibiera una herida mas. Piensa si llegará el día en que no necesite de esas máscaras, por haber conocido a alguien con el suficiente valor como para conquistarla sin tapar su rostro con carton pintado...
Su cabeza no se separaba jamás de la ventana, y sus ojos solo se movian para seguir a sus manos, cuando estas intentaban cambiar con disimulo la canción que la ayudaba a pensar. Pero el tiempo corria tanto como los pensamientos en su mente, y el trayecto iba llegando a su fin. Más de uno la miró al levantarse y pulsar el botón que terminaría de alejarla de esos pensamientos, al menos hasta la próxima vez que debiera viajar. Pisó el asfalto, y se dijo a si misma que era hora de sacar provecho de esos pensamientos que siempre venían a ella al volver a casa, y fue entonces que corrió a su lugar, y luego de los ritos habituales a los que esta acostumbrada al llegar, escribió esto, acá en su blog...