Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

martes, 29 de noviembre de 2011

Dejar de empujar

-Vamos mañana a Chascomús?
Esa fue la frase final, la última antes de que decidiera dejar de empujar la puerta que Sebastián trataba de abrir, esa fue la frase con la cual lo dejé entrar una vez mas, o la frase con la que volví a entrar como caballo. Acepté, quizás con algunas dudas, o quizás no, pero el hecho es que acepté y volví a prestarme al juego, y horas después estaba subiéndome a su auto, cebando mate para todos, como siempre fue, como siempre fui. Es preciso decir que las cosas no fueron diferentes a las veces anteriores, que nada cambió, que actuamos igual que todas y cada una de las veces en que volvimos a ser nosotros, pero a su vez algo cambió, yo, yo cambié. 
Supongo que 30 horas seguidas viéndonos, teniéndonos, ayudaron a recordar lo bien que nos llevamos, lo casi imposible que es hacer que nos pongamos a discutir. Me siento una pelotuda entrando acá y nombrando siempre gente nueva, cantidad de personas que no duran, que no se quedan; vos siempre estas, aunque cuelgues o desaparezcas, o aunque yo desaparezca, siempre estas acá, es casi como si hubiéramos firmado un contrato. Años de confianza es lo que acumulamos, es como nuestra garantía, sabiendo siempre que el otro está, aún cuando a veces intento no estar, sin saber porqué, sin entender que es lo que pretendo evitar; y cada vez que volvemos a nosotros, es como si nunca nos hubiéramos ido. no digo que es amor, no creo que lo sea, mi mente grita que no puede decidir, que no sabe si es algo más fuerte que eso, mas puro todavía, o si no es más que un capricho; lo único cierto es que todo esto es que vos pareces tener todo mucho más claro que yo: "yo se que te despejas con migo y yo con vos así que mientras nos hagamos bien yo creo que esta bueno".
Decidí que es un buen momento para no actuar como siempre, para no ser la misma que siempre intenté ser con vos, dicen que  para alcanzar algo que nunca tuviste, es necesario hacer algo que nunca hiciste.  Quizás sea hora de preguntarme a mi misma que es lo que quiero alcanzar...



jueves, 24 de noviembre de 2011

Reincidir

Entre las cosas que jamás supe entender del todo, se encuentra el hecho de volver con Sebastián una y otra vez, aunque nunca nos pongamos de novios nuevamente, o aunque siempre lo nuestro tenga la premisa de fallar ante la aparición de una nueva novia de turno.
Sebastián fue mi primer novio, y si bien todos están en lo cierto cuando dicen que en realidad fue "un noviecito", puedo afirmar que también fue mas que eso, que con el tiempo se convirtió en algo más. Sebastián es el hombro mas cómodo para llorar, o al menos en eso se convirtió para mí, fue el primer hombro en que me apoyé después de Darío, y fue ahí cuando se repitió nuestra historia de siempre, teniendo en claro los dos que yo no estaba lista para estar con nadie (me había peleado con Darío hacía 1 semana) y que él no iba a dejara a la persona que tenía al lado. Esto último demuestra que él es quizás uno de los peores novios existentes, es perfecto mientras hagas todo bien, pero corre a cualquier par de brazos (sin dejar de sostener tu mano) cuando las cosas dejan de ser color de rosa, o simplemente cuando él cree que estas actuando mal. Sebastián es insistente ante las negativas, es alegre, espontáneo, y cariñoso por demás. Sebastián nunca fue dejado, nunca se involucró con alguien en la misma medida que se involucraban con él,  incluso es probable que jamas le hayan sido infiel. Él nunca cierra del todo una puerta, y si del otro lado pasa lo mismo, ocurre lo que nos ocurre a nosotros. Reincidimos. Nos prestamos al juego de sentirnos otra vez como cuando yo recién comenzaba a "abandonar" la adolescencia.
Y hoy estamos otra vez en un tire y afloje, aunque "tire y empuje" se adapta más a la situación. Él empuja mi puerta, preparado para una nueva partida del juego que compartimos, y yo hago como que empujo hasta saber realmente que quiero hacer. Mientras tanto, lo dejo actuar, lo dejo seguir golpeando la puerta, porque es probable que pronto me quiera divertir, y soy consciente de que eso siempre es posible con él.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Y así pasa un Sábado, Sábado... ♪

Pensé mucho como empezar esta entrada y solo se me ocurrió lo siguiente:
QQQQQUEEEEEEEEEE BUENA NOOOCHE!

Si bien me estoy refiriendo a la noche del Sábado, que fue una de esas noches dificilísimas de olvidar, me veo obligada (?) a decir que el viernes también salí, fuí a MICS, y me encontré con una amiga de la infancia que no veía hace años, una de esas personas que quedan en tu memoria aunque pase el tiempo; no solo porque mi primer beso haya sido con su hermano, sinó porque comparto con ella muchísimos recuerdos de veranos pasados.
Ahora si, sigo.  Sábado a la noche, GO!, casi mi segunda casa (?). Un rato antes de ir me habla un ex, "ex algo", "ex nada", lo que sea, para decirme que iba a GO! con un amigo y que esperaba verme porque iban listos para abrir muchas botellas.
Al poco tiempo de entrar comienza la diversión, al ver que (una vez más) estaba ahí la ex de mi ex, y un rato después lo veo a el con los chicos, y tras contarles que me acababa de cruzar a la señora cara de traste, seguí mi camino. Antes de las 2 de la mañana me llegó un mensaje de Santiago (Link) para avisarme que ya estaba, diciendo algo como "Estoy en la primer barra, apurate que ya descorché". Fui con Diana a saludar, y sorpresivamente nos dimos un abrazo como si en todo este tiempo nos hubiéramos extrañado, nada más lejos de la realidad. Nos quedamos ahí aprovechando el alcohol derrochado, y llegado un momento quedé sola con él, que ni lento ni perezoso, me dio un beso sin dar ningún tipo de vueltas. Después de eso fue como repetir la noche en que lo conocí, no nos despegamos casi en ningún momento.
Cuando fuí a acompañar a las chicas al baño, me quedé esperando en la puerta, y fue ahí cuando ocurrió la más gracioso de la noche... La ex de mi ex esperaba fuera del baño de hombres a un chico que hace no más de 3 meses había estado conmigo. En mi estado etílico no pude más que reirme sin disimulo, casi en su cara, y seguir mi camino. Tiempo despues me crucé a Dario y por como estaba yo, tenía todo el sentido del mundo contarle que parecía que ella me seguía los pases, es increible como todo parece tener mucho sentido cuando tenes burbujas en la cabeza.
La noche terminó, pero él seguía agarrado a mi. El alcohol también lo volvía sincero y le hacía creer que tenía sentido decir muchas cosas, que muy a su pesar puedo recordar, ya que para ese momento yo estaba bien. Dijo que cuando estabamos juntos estabamos bien, y que nuestro problema era que siempre cuando uno estaba disponible, el otro estaba con alguien, y viceversa, y que por eso nunca estabamos juntos. No me atreví a decirle que estaba equivocado, que no estabamos juntos porque en realidad ninguno de los dos quería, y que no estabamos hechos para estar juntos. Mientras él solo pensaba en tener sexo conmigo, yo solo pensaba en que jamas podría estar bien con alguien como él, que mientras me daba la mano para acompañarme a tomar el tren, tenía una novia que dormía "tranquila" creyendo que él estaba en otro lugar.
Tercer Domingo consecutivo en que mi conciencia me insulta por las cosas que hago cuando salgo...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Yo

No conforme con mi soledad y siempre con esa necesidad de estar con alguien latente dentro de mi, me conseguí otra obsesión. Alguien en quien pensar, con quien mantener la cabeza ocupada. (…) Como siempre, no salía de una obsesión que ya me metía en otra…” 
Princesa Insana - María Belén Schilling.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Compláceme, no soy igual al resto de la gente ♫♪

Intente no soñar, no tener expectativas, incluso decidí apelar a mi clásica suerte, diciéndome a mi misma que el simple hecho de que yo estuviera ahí, en su territorio, significaba que el no iba a estar, pero aún así mantenía una especie de esperanza, si es que se me permite llamarlo de ese modo
Llegue temprano y no pude evitar buscarlo en cada cara que atravesaba la puerta, pero ninguno era el. Ninguno se parecía a vos, ni al chico de la tele. La vibración de la música jugaba con mis sentimientos haciéndome creer que eras vos buscándome, escribiéndome. Una y mil veces creí sentir que mi celular vibraba, pero nunca sucedió.
Así se me hicieron las 2, la 2:30, las 3. Y así fue que me resigne a no esperar ningún mensaje, a no recibir de tu parte una señal,  y ese fue el momento en que te vi entre la gente, viniendo hacia mi, simulando distracción. Se bien que no te sorprendiste, se que elegiste con cuidado el camino, pero me gustan esos detalles que imitan torpeza, me recuerdan a mi, a mi forma de actuar ante vos.
Semi reproches, que suenan lindos porque salen de vos, o tal vez sea porque es lo que quería escuchar, porque necesitaba saber que querías verme.
Formas raras de expresar las cosas, un golpe suave, una mordida; el mismo juego de siempre, el de hacer el tonto, aunque de mi parte es mas probable que sea el de hacerme la dura.
Te pierdo, te fuiste con promesa de volver, y tiempo después puedo verte observandome de lejos, acercarte sin llegar a mi y volverte a ir, y después de nuevo mis brazos rodean tu cuello.
Ay, si leyeras esto... ¿Que pensarías si leyeras lo que opino de vos, lo que me provocas?
Hora de partir. Te había vuelto a perder un rato antes, y ahora ahí estas, a unos pasos de mi, en el medio del camino. Hago mi mayor esfuerzo por mantenerme en mi posición, por no demostrar más de lo que es debido, más de lo que me conviene, entonces mis labios acarician sonoramente tu mejilla. Sin mas despedida que esa, estoy de nuevo con la cabeza en la almohada, relatando el rato en que te tuve hoy, dando testimonio del momento en que se repitió nuestra historia de los fines de semana...

lunes, 7 de noviembre de 2011

Después alguien dijo "No somos nada", sin embargo... ♫♪

El finde llegó a nosotros otra vez, y casi como una regla que tan solo tuvo su excepción el sábado pasado, nos mandamos mensajes de madrugada, y como agregado (para seguir la linea de los fines de semana anteriores) tuve que decir que no. No podía; y a su vez me enfermaba nuevamente esa espontaneidad ensayada y el hecho de haberme convertido en el recurso útil de las madrugadas aburridas o el fin de la noche.
La propuesta fue tan tentadora como la de cada finde, pero siempre a destiempo, siempre tarde, siempre al azar. Simplemente no podía irme de la casa de un amiga a las 3 de la mañana para ver a alguien que no es capaz de arreglar algo conmigo durante el día, no podía irme y volver a la mañana, ni tampoco quería, no estoy dispuesta a ser comodín de nadie, por mucho que esa persona me guste. Preferí pasar por histérica y quedarme pintándole las uñas a Belu en lugar de quedar como la mina fácil que va a estar cada madrugada que a el se le ocurra.
Esa vendría a ser la crónica del viernes, la del sábado es un poco más turbia, mejor la dejamos para la semana....