Pasean cada tanto por mi Planeta Infierno:

miércoles, 27 de octubre de 2010

Contra mi misma.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, y hoy creo que es verdad, aunque no sea lo que deseo. La esperanza no debe perderse, y esto es real, a tal punto que no depende de uno perderla o no. Llevo meses rogando perder la esperanza, queriendo dejar de suponer que "quizas algún día...".
Sé que nada va a volver a ser como era, y trato de aceptarlo todo el tiempo, pero dentro de mi hay librada una batalla entre mi parte "racional" que sabe que todo terminó, y la otra parte de mi, la que me dice que no pierda las esperanzas, que uno jamas sabe como van a darse las cosas, que quizas en algún momento las cosas se den si tienen que darse.
No soporto estar así, no entiendo porque. Si yo se que nada va a suceder, entonces ¿Por que una parte de mi se empecina en darme esperanzas? ¿Con que objeto hay dentro de mi algo diciendome que espere? ¡No quiero esperar! ¿O sí?  Llegado este punto, tengo que plantearme que deseo mas, si olvidarlo y comenzar mi vida nuevamente, o que vuelva para recuperar la vida qe tenía junto a el. No puedo responderme, o quizas no quiero. Quizas temo a mi propia respuesta. ¿Y si sé lo que quiero pero no estoy dispuesta a afrontarlo? Sí, es probable que sea una cobarde. No, no una probabilidad, es una realidad, soy una cobarde. Temo al destino, temo a las decisiones, a los cambios, a conocer gente, a enamorarme, a salir herida, a entender, a caer en la realidad, a ver que no todo es lo que parece ser, y finalmente, como si todo lo anterior fuera poco, tengo miedo de mi misma, y de lo que mi mente pueda decirme acerca de mi.

(no)Me gusta estar a un lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa...

Pasaron 7 meses desde que me dejó. Siete meses desde que nuestros caminos se separaron. En realidad, pasaron 7 meses desde que yo me quede a la mitad de la carretera. Creo que la fecha no me duele, no lo sé. Sé que algo hoy esta lastimándome, pero no es el día, no tiene nada que ver con que sea 27. Si bien me duele el haber pasado tanto tiempo sin el, se que no es eso lo que me molesta hoy. Es uno de esos días de no saber que me pasa, de no saber que quiero, o quizás si.
En este momento quiero llamarlo, decirle que venga,necesito tenerlo un rato a mi lado, que me de un abrazo, aunque no hablemos nada, aunque no nos miremos a los ojos. Quiero llamarlo y decirle que lo necesito un rato conmigo, porque hoy las cosas no me están saliendo nada bien, hoy siento que vivo apostando siempre mis ultimas monedas, y que un abrazo me haría bien.
¿Llamarlo? ¿Con que objeto? ¿Usando que excusa? ¿Argumentando qué? No, no puedo hacerlo, no puedo retroceder, no debo. No tiene que ver cuanto lo extraño, no debe notar como me consumo en su ausencia, no tengo que mostrarle como me hiero a mi misma sin él. Simplemente no tiene que saber por mí misma que todavía lo amo, y que todavía me es imposible retomar el camino. Prefiero dejar que especule solo. No puedo demostrarle que sigo varada en el medio de la ruta, en el mismo lugar donde el me dejó parada, habiendo prometido regresar por mi, y luego advirtiéndome que estaba a mi suerte, que el no iba a retroceder jamas.
Hice dedo, intentando seguirlo, pero no encontré forma de ir en la misma dirección. Siempre tuve que bajarme antes, porque no hubo quien siguiera el mismo camino que yo buscaba.
Quizás nunca tengas que retroceder para volver por mí, quizás tarde o temprano avance suficiente como para ser yo quien te encuentre en el camino, y quizás volvamos a viajar juntos, o quizás nunca te vuelva a encontrar transitando la misma ruta...